El archivo del Obispado de Zamora custodia los Tumbos Negro y Blanco, los manuscritos medievales más importantes de la historia de la provincia.


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Éstos son los "Códices Calixtinos" zamoranos, nada que ver con el manuscrito medieval recientemente sustraído de la Catedral de Santiago de Compostela.

Estos días se ha hablado de su incalculable valor, no tanto económico como de pérdida de patrimonio cultural; desde luego el mayor valor reside en la narración del peregrinaje hacia la ciudad del Apóstol y sobre todo en la calidad de las miniaturas.

Imagen: Una de las páginas del Tumblo Blanco.

De un valor discreto en comparación, Zamora guarda varios tumbos, «códices manuscritos elaborados por instituciones eclesiásticas y laicas durante la Edad Media y Moderna», recoge el historiador José Carlos Lera en el catálogo «RemembranZa», la edición local de Las Edades del Hombre.

El nombre, «tumbo», procede de su almacenaje de forma «tumbada» en los archivos y arcas.

Estos cartularios son los documentos «más valorados» de la historia medieval.
Del Tumbo negro recuerda que la copia fue iniciada en el último tercio del siglo XII y finalizada en la segunda mitad del XIII.
Está compuesto por 19 cuadernos, unos son quintiones y otros, cuartiones.


Una de las curiosidades radica en que los originales copiados «no están organizados», ya que carecen de un orden «cronológico o por cancillerías».
Lera sostiene que «por la documentación original que se conserva y por los datos que suministra el códice, podemos asegurar que fue confeccionado por por los escribas del scriptorium catedralicio».




Del Tumbo blanco, Florián Ferrero recuerda que recoge diferentes apartados de la historia de la provincia desde el nacimiento de la Diócesis. Se trata de un documento del siglo XIII que fue redactado por el obispo Suero, y que dispone la información con un criterio topográfico a través de los diferentes cilleros en los que se dividía la provincia.