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EL ÚLTIMO ARTISTA BOHEMIO.-

Han pasado 10 años desde que Ramón Abrantes murió.

Parecía que, como ocurre tantas veces, se iba a reconocer su valía tras su muerte, una vez que no se le había reconocido en vida; pero, el tiempo pasa y finalmente no ha sido así. Ni siquiera se ha llegado a poner su nombre a alguna de las plazas del barrio que le vio nacer.

Zamora es una ciudad sin memoria cuando se trata de reconocer los méritos de alguien que no se ajustó jamás a los convencionalismos; una ciudad capaz de dejar caer en el olvido a un autodidacta capaz de expresar con sus obras lo que a tantos nos cuesta ver.

En este enlace se hace referencia al que se considera "el último artista bohemio"
http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2016/08/18/ramon-abrantes-blanco/946661.html

RAMÓN ABRANTES, EL ESCULTOR DEL PUEBLO.

Un estupendo artista zamorano: Ramón Abrantes (1930-2006).

"Un gran escultor y un personaje peculiar, bajito, con barbas, hablador y entrañable. Una vez fui a su taller (dice conuco) a comprar una escultura para un regalo. Me enseño orgulloso todo el taller, me dejo tocar sus delicadas piezas y salí de allí con una preciosisima escultura pequeña envuelta en una singular caja preparada por el mismo. Era el escultor del pueblo, sencillo, cuando te encontrabas con él en la Calle Santa Clara casi te tocaba pedir la vez, y casi toda su obra está en manos de particulares."

RECUERDOS.-
Cuando alguien muere es cuando te llegan de golpe los recuerdos.
Ramón Abrantes, era del mismo barrio, su familia y la mía vivían en calles paralelas, pero no coincidimos hasta pasados varios años.
Siendo apenas adolescente me seleccionaron para formar parte del jurado de un certamen de teatro juvenil, él también formaba parte del mismo, entre otras personas destacadas del mundo cultural de Zamora, yo sólo iba como representante de asociaciones juveniles.
Tras ver todas las obras, nos reunimos para deliberar, nos habían dado un guión que recogía los aspectos básicos en los que teníamos que centrarnos, recuerdo que me lo tomé con una mucha seriedad, defendía mi postura con mil argumentos, quería que mi opinión también contara y que se seleccionara al mejor grupo.

Cuando ya habíamos elegido a los ganadores nos fuimos a cenar todos juntos, una cena de intelectuales zamoranos en la que intentaba no desentonar.
La cena se prolongó hasta muy tarde, lo recuerdo todo con bastante agrado, los comensales, todos hombres, me trataban con gran deferencia, hasta que llegó el momento de irse, cada uno salió apresuradamente hacia su casa sin reparar en que allí había una adolescente que no disponía de vehículo para volver a su casa, además era demasiado tarde para poder coger un transporte público. Recuerdo como me fui quedando sola en la puerta del restaurante "la Rueda" , entonces se acercó él, como solía hacerlo, sin ruido, con mucha tranquilidad y se ofreció a llevarme en su destartalado coche que en aquel momento me pareció el vehículo más confortable del mundo.
Aquel gesto fue muy importante para mí, de hecho han pasado los años y no lo he olvidado, sólo él se dio cuenta de que me habían dejado sola, aquellos adultos, tan agradables durante toda la cena, habían salido disparados hacia sus casas sin reparar en que allí se quedaba sola una niña y él con esa sonrisa tan característica y su enorme amabilidad fue el único que reparó en mí.
Nunca se lo dije, probablemente porque sólo ahora que no está es cuando he tomado conciencia de su valía como persona.

Era un escultor del pueblo, que nunca perdió el contacto con sus raíces.

Los vecinos del barrio de San José Obrero quieren hacerle un homenaje colocando una maternidad (madre con el niño) en alguna plaza del barrio.

Creo que no valoramos suficientemente, en vida, su gran sencillez como persona y su enorme valor como artista.

Abrantes póstumo (un artículo en torno a él)



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Fondo de Galería



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Imagen: Maternidad con niño


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"Maternidad"









"La pasión de Zamora"


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"Virgen de la Amargura"




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Los gigantes de Zamora también son obra de Ramón Abrantes.

"La Negra, Ramón, El turco y El Abuelo, los gigantes de Zamora, «son obra exclusiva» del escultor y pintor zamorano Ramón Abrantes y no un trabajo hecho sobre los elaborados en junio de 1885 por el también artista de la tierra Ramón Álvarez, como se venía creyendo. Así lo confirman los nuevos datos conseguidos en la reciente restauración de La Negra, explica el presidente de la Asociación Tradición y Música Popular, Fabio Morchón, trabajo que acredita que los cuatro gigantes de la capital que volvieron a salir a la calle en 1954 son de Abrantes, «similares pero no iguales» a los de Álvarez.
Y son los restos de periódicos fechados el 19 de julio de 1952, hallados entre los elementos que el escultor y pintor utilizó para realizar la cabeza de la popular figura, los que vienen a ratificar que «los gigantes se han hecho siempre a imagen de los primeros», pero que los que ahora disfrutan los ciudadanos salieron de las manos de Abrantes.

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