LA ÉPOCA TEMPLARIA EN ZAMORA




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En distintos de la provincia de Zamora (comarcas de Aliste, Tábara y Alba) se mantienen vivas dos de las más ancestrales tradiciones del 17 de Enero:

I- LA BENDICIÓN DE SAN ANTONIO San Antonio Abad S.XVI.jpg

  • Llevar a la iglesia a los animales domésticos para el rito religioso de la bendición en honor a San Antonio Abad. tras otro todos los vecinos del pueblo van acercándose al «Sagrao», puerta del templo, donde el sacerdote va echando agua bendita a las vacas, burras y perros. Otros animales como los cerdos y las gallinas, reciben la bendición sin salir de «cortejas» y «gallineros», obviamente, porque controlar su «procesión» ante su patrono no dejaría de ser tarea imposible: unos por tranquilos y otros por lo contrario.

  • Se trata de una imposición cristiana y civil, instaurada en tiempos de los Caballeros de la Orden del Temple,
en el Castillo de Alba de Aliste hace ya casi ochocientos años.


El Castillo fue entre 1157 y 1188 en la época de Fernando II, y en su ultima etapa les fue cedido el 27 de septiembre por Alfonso IX (Concordia de Villafáfila) .

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Allí estuvieron 92 años, hasta que Clemente V suprimió la Orden en el Concilio de Viena de 1310. Antes ya habían morado en la fortaleza situada junto al río Aliste

Históricamente Aliste y Alba fueron tierras ganaderas donde las reses domésticas eran imprescindibles para labrar los campos y alimentarse de carne y leche.

En la postguerra, con pueblos superpoblados llegaron a contabilizarse grandes cabañas de más de 600 vacas.

II – LA MELA:

El pueblo de Vegalatrave, única parroquia y concejo de «La Raya», mantiene viva la imposición de «La Mela».

  • La mela era el ritual donde los ganaderos, coincidiendo con el otro San Antonio, el 13 de junio, tras esquilar las ovejas, las marcaban con pez caliente. Una señal que se mantenía todo el año.

En este caso el concejo dispone de una mela donde aparece una cruz metálica, de forja en fragua, a golpe sobre yunque, de similitudes templarias.
Según van pasando los animales se le va imponiendo, por contacto, en la barriga.
Así entre otras cosas se les protegería de las desgracias en los partos.
La fiesta suele terminar con la tradicional subasta de las ofrendas desde la rosca a bollos maimones y corderos.


«La bendición de San Antonio y la mela son tradiciones de hace siglos que se mantienen como protección para los ganados de cada familia»



  • Fuente: Aliste. Costumbres comunales del mundo campesino

(recogido por Chany Sebastián)

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